domingo, 31 de mayo de 2026

Reseña Verity. La sombra de un engaño

 

Llegué a este libro, Verity. La sombra de un engaño de Colleen Hoover, porque me metí a un club de lectura y era el libro que teníamos que leer este mes, y a pesar de que no lo conocía para nada, terminé muy metido en su contenido. Lo leí con sentimientos encontrados. En general, me gustó, sí, aunque al principio me costó un poco engancharme. La primera parte se me hizo lenta, pero cuando la historia empieza a volverse más oscura y perturbadora, no pude soltarla; de hecho, la última mitad me la leí en un solo día, porque necesitaba saber qué estaba pasando.

Mientras lo leía, sentí que todo partía con un ambiente extraño. La protagonista, Lowen, está pasando por un momento difícil: es testigo de un accidente trágico que la deja en estado de shock, está pasando por un momento de desequilibrio económico importante, sin apoyo, sin familia, un editor que fue su pinche que la dejó con un dejo de no querer nada con los hombres y con una existencia que no la satisface. Esa sensación de incomodidad, ese malestar que arrastra, es el motor inicial, y aunque no me atrapó al tiro, porque sentía que era puro drama la protagonista.

La trama se dispara cuando Lowen, una escritora sin mucha fama recibe la oferta de terminar la saga de una autora célebre, Verity, que está en estado vegetativo luego de un extraño accidente de transito. La invitan a la casa de Verity, y ahí, mientras revisa su escritorio, encuentra un manuscrito. Y ese manuscrito es aterrador, porque ahí se revela la verdadera psicopatía de Verity, su obsesión enfermiza con su marido, y cómo, a través de esa adicción, manipula todo a su alrededor, incluso sacrificando a sus propios hijos.

Lo que destaco de este libro es que, a ratos, se siente como una serie de televisión que te genera sensaciones intensas. Hay momentos donde me sentí súper incómodo, pero igual no podía dejar de leer, porque quería saber cuál era la verdad. La atmósfera se va volviendo cada vez más oscura, y la autora juega mucho con esa incertidumbre: cada giro te deja preguntándote quién es la verdadera mente perturbada, si la propia Verity, la protagonista, o su marido.

Lo que no me gustó, en realidad, fue que la historia tarda un poco en arrancar como ya mencioné. Esa lentitud inicial, sumada a la sensación de no saber bien hacia dónde va, hizo que me costara mantenerme al principio. Sin embargo, una vez que entras en esa atmósfera turbia y llena de suspenso, el ritmo cambia y no puedes parar de leer, porque la tensión te va atrapando poco a poco.

Lo recomendaría, sin duda, pero siempre y cuando la persona esté en un buen estado mental, porque de verdad es un libro fuerte. Hay escenas bien intensas y una carga psicológica que no es para cualquiera. Aun así, si te gustan los thrillers psicológicos con giros perturbadores y una atmósfera opresiva, este libro te va a atrapar. Le doy un 4.5 de 5, porque, aunque me costó al inicio, el desenlace y la intriga me dejaron pensando mucho.

Reseña: Niebla de Miguel de Unamuno

 

Este libro lo volví a leer después de varios años, ya que lo tenía como lectura obligatoria en el colegio, y la verdad esta segunda lectura me dejó sentimientos bien encontrados. Por un lado, entiendo perfectamente por qué Niebla de Miguel de Unamuno es considerado un clásico, sobre todo pensando en todo lo que propone a nivel filosófico y narrativo. Pero, siendo sincero, me costó bastante conectar con él. Me dejó una sensación extraña, como si estuviera leyendo algo muy lejano a la forma en que uno está acostumbrado a entender una historia hoy en día, algo que igual se entiende considerando que fue escrito a principios del siglo XX.

Al leerlo, me pasó que me costó enganchar justamente por esa distancia que sentí con el relato. La historia gira en torno a Augusto Pérez, un hombre con buena posición económica, acomodado, pero muy perdido emocionalmente y con serias dificultades para relacionarse con otras personas, especialmente con mujeres. Tiene dinero, viene de una familia importante y pareciera tenerlo todo resuelto, pero al mismo tiempo es un personaje torpe, inseguro y bastante incapaz de desenvolverse socialmente. Incluso me costó ubicar bien la época en la que ocurre todo, porque, aunque se siente antigua, el hecho de que el protagonista llegue a conversar con el propio autor rompe completamente cualquier lógica temporal o realista.

La trama comienza cuando Augusto ve a Eugenia caminando por la calle y se obsesiona con ella de inmediato. Desde ahí empieza a idealizarla y a hacer todo un despliegue para conquistarla, incluso cuando ella le deja bastante claro que no está interesada. Eso fue algo que me llamó la atención, porque a ratos se siente casi como un precursor de esos tipos obsesivos que insisten sin entender un rechazo. La situación se vuelve todavía más incómoda cuando Augusto intenta ganarse su afecto pagando la hipoteca de la casa de Eugenia, creyendo que con eso puede acercarse a ella y conseguir su amor.

Finalmente, Eugenia aparenta aceptar casarse con él, haciéndole creer que dejó atrás a Mauricio, su verdadero interés amoroso. Sin embargo, todo resulta ser una farsa, porque poco antes de la boda huye con Mauricio a otra ciudad, llevándose además el dinero de Augusto para comenzar una nueva vida juntos. Esta traición destruye completamente al protagonista, quien decide suicidarse. Pero antes de hacerlo, viaja a Salamanca para hablar con Miguel de Unamuno, quien aparece dentro de la historia como personaje y le revela algo brutal: no puede quitarse la vida porque en realidad no existe, ya que es solo una creación ficticia de su imaginación.

Sin duda, lo más potente del libro ocurre en ese diálogo final entre Augusto y Unamuno. Ahí el personaje se rebela contra su creador y le plantea que, aunque sea ficticio, siente y sufre como cualquier ser humano. Incluso lo desafía recordándole que los autores también mueren. Frente a esto, Unamuno decide decretar su muerte inmediata. Augusto regresa a su casa, cena abundantemente y muere esa misma noche. Aunque médicamente se habla de un paro cardíaco, queda instalada la duda de si murió por una causa natural o simplemente porque su autor así lo quiso, lo que abre toda una reflexión sobre el destino, la libertad y hasta qué punto realmente controlamos nuestras decisiones.

Fue una lectura algo densa, y creo que eso también tiene relación con que Unamuno ni siquiera quiso llamarla novela, sino “nivola”, porque buscaba romper con las estructuras narrativas tradicionales. Eso se nota muchísimo. A pesar de que me costó conectar con la historia y que Augusto me resultó un personaje desesperante por momentos, reconozco que el desenlace logra levantar bastante la experiencia. Además, detalles como el rol de Orfeo, el perro de Augusto, y toda la reflexión final sobre la existencia hacen que el libro termine siendo mucho más que una simple historia de desamor obsesivo no correspondido. No fue una lectura que disfruté del todo, pero sí una que deja pensando bastante después de terminarla.

Reseña "El Filatelista" Nicolas Feuz

 


El filatelista
es un thriller que parte bien confuso, con varias historias ocurriendo al mismo tiempo y sin explicarte mucho al principio. De hecho, esa fue una de las primeras cosas que me pasó: no entendía bien qué estaba leyendo ni cómo se conectaban las cosas. Cada capítulo cambia de escenario, personajes y contexto, entonces si no estás muy enchufado desde el inicio, cuesta meterse en la historia.

Aun así, a medida que avanzas, empiezas a darte cuenta de que todo tiene un sentido y que las piezas comienzan a encajar.

En cuanto a la historia, el libro se pone bastante turbio en ciertos momentos, lo que claramente va en la línea de una novela policial. La idea de un asesino que utiliza piel humana para hacer estampillas es perturbadora, y logra generar incomodidad y hasta cierto miedo. También se nota mucho el tema de cómo experiencias infantiles pueden marcar profundamente a una persona, incluso décadas después, llevándola a desarrollar trastornos y buscar venganza.

Sobre los personajes, los encontré bien logrados en general. No son demasiados, lo que se agradece, y es interesante cómo al final se revela que todos están conectados de alguna forma, incluso desde el colegio. Ese cierre le da sentido a todo el enredo inicial. El asesino, en particular, es un personaje muy perturbador: un psicópata que realmente llega a dar miedo por lo que es capaz de hacer.

Ahora, lo que no me gustó tanto fue el inicio. Me costó enganchar justamente por lo enredado de la estructura y porque los personajes se presentan de forma bien acotada, sin mucho desarrollo al principio. Aunque pasan muchas cosas rápido, no logré conectar de inmediato con la historia.

En fin, es un libro piola. No es la gran cosa, pero cumple dentro del género, sobre todo si te gustan los thrillers más oscuros y perturbadores. Tiene momentos fuertes y un final que logra ordenar todo, pero hay que tenerle paciencia al comienzo.

jueves, 14 de mayo de 2026

Sistema qliao

Encuentro insólito que vayas al consultorio más cercano a tu casa y te digan que no te pueden atender porque te tienes que inscribir, entonces me dicen que vaya el lunes a inscribirme, y luego tengo que ir el martes a las 6 am a "pelear" un número de atención para que me puedan atender el miércoles...

Que mierda el sistema público weon.

Que alguien me explique que sentido tiene el sistema, si estoy enfermo hoy, no el miércoles weon 🫠🫠🫠 

viernes, 1 de mayo de 2026

Reseña Formas de volver a casa



 Formas de volver a casa me lo recomendaron, así que le vi potencial y quise leerlo. Mi hermano me lo compró, así que aquí va mi reseña: Es un libro de Alejandro Zambra, el cual nunca había leído, pero al parecer es bastante conocido (peco de ser ignorante en literatura chilena) y el libro se trata de un viaje íntimo a la infancia del autor, narrado desde los ojos de un niño de 9 años en medio de la dictadura de Pinochet en los años ochenta. Zambra logra capturar esa inocencia, con anécdotas que son bastante chistosas y cargadas de significado. Una de las escenas que más me dio risa fue cuando, sin querer, borra una parte de un casete y se graba cantando. Esa mezcla de vergüenza cuando los padres lo pillan, de verdad me hizo mucha gracia.

Además, me intrigó mucho la relación con su vecina, Claudia, que lo envía a espiar a un supuesto tío y él lo ve como un juego de niños, y al final él descubre el secreto más importante del libro. Como lector tampoco se entiende bien qué está pasando e incluso me imaginé cualquier cosa, ya que él cuenta que el tipo escondía “hombres” en la casa, pero después se revela que en realidad se trataba de esconder a personas perseguidas por la dictadura.

Al regresar de adulto a Chile, tenemos esta relación con Eme, una figura difusa que no sabemos bien si es la misma Claudia u otra persona, y que se entrelaza con su adultez. Y ahí es donde el libro se vuelve más difuso, porque nos deja con la sensación de que lo que no se dice también es parte de la infancia. Además, algo que me pareció interesante es que el libro está enmarcado entre dos momentos bien concretos: parte con el terremoto del 85 y cierra con el del 2010, como si esos eventos marcaran un antes y un después, no solo en el país, sino también en la vida del narrador. Es un libro corto, entretenido, de lectura rápida, aunque sí, a veces los saltos en el tiempo te descolocan y uno se pierde un poco.

Aun así, a mí me dejó pensando en cómo muchas cosas que hicieron sus papás —y también los padres de Claudia— durante la dictadura fueron, en el fondo, una forma de proteger y resguardar las infancias. Y eso es lo que más me quedó al final: que las formas de volver a casa no son tan simples como uno cree. Sobre todo cuando creciste en un contexto como la dictadura, donde muchas cosas no se explicaban, no se hablaban y quedan medio suspendidas en la memoria. Volver a casa, en ese sentido, no es solo regresar, sino intentar entender cómo encaja todo eso con tu infancia y con la relación, a veces compleja, que terminas teniendo con tus padres.

martes, 7 de abril de 2026

xto

Agradezco tener trabajo. Pero ya BASTA. Estoy cansado de venir al norte. Quiero que d me manden a la zona central o al sur, cambiar de aire, con menos restricciones y una forma de trabajo más humana. El norte me tiene CHATO. Las mineras me tienen CHATO. Esta modalidad de trabajo también me tiene CHATO. Me pesa sentir que incluso mi vida privada está bajo control: no poder compartir un vino con mi papá un domingo, no poder relajarme fumándome un caño con un amigo un sábado, tener que estar siempre midiendo lo que hago, como si nunca dejara de estar en la pega. 
Y lo peor es que ni siquiera en los días de descanso hay descanso real. Siempre aparece algo, siempre hay una solicitud, un pendiente, una preocupación. Al final, todo se reduce a lo mismo: trabajo, trabajo y más trabajo. Siento que uno nunca se desconecta de verdad. 
Que desgastante. Me quiero bajar wn... A veces parece que la vida se reduce a cumplir y producir, sin mucho espacio para simplemente vivir.