Formas de volver a casa me lo recomendaron, así que le vi potencial y quise leerlo. Mi hermano me lo compró, así que aquí va mi reseña: Es un libro de Alejandro Zambra, el cual nunca había leído, pero al parecer es bastante conocido (peco de ser ignorante en literatura chilena) y el libro se trata de un viaje íntimo a la infancia del autor, narrado desde los ojos de un niño de 9 años en medio de la dictadura de Pinochet en los años ochenta. Zambra logra capturar esa inocencia, con anécdotas que son bastante chistosas y cargadas de significado. Una de las escenas que más me dio risa fue cuando, sin querer, borra una parte de un casete y se graba cantando. Esa mezcla de vergüenza cuando los padres lo pillan, de verdad me hizo mucha gracia.
Además, me intrigó mucho la relación con su vecina, Claudia, que lo envía a espiar a un supuesto tío y él lo ve como un juego de niños, y al final él descubre el secreto más importante del libro. Como lector tampoco se entiende bien qué está pasando e incluso me imaginé cualquier cosa, ya que él cuenta que el tipo escondía “hombres” en la casa, pero después se revela que en realidad se trataba de esconder a personas perseguidas por la dictadura.
Al regresar de adulto a Chile, tenemos esta relación con Eme, una figura difusa que no sabemos bien si es la misma Claudia u otra persona, y que se entrelaza con su adultez. Y ahí es donde el libro se vuelve más difuso, porque nos deja con la sensación de que lo que no se dice también es parte de la infancia. Además, algo que me pareció interesante es que el libro está enmarcado entre dos momentos bien concretos: parte con el terremoto del 85 y cierra con el del 2010, como si esos eventos marcaran un antes y un después, no solo en el país, sino también en la vida del narrador. Es un libro corto, entretenido, de lectura rápida, aunque sí, a veces los saltos en el tiempo te descolocan y uno se pierde un poco.
Aun así, a mí me dejó pensando en cómo muchas cosas que hicieron sus papás —y también los padres de Claudia— durante la dictadura fueron, en el fondo, una forma de proteger y resguardar las infancias. Y eso es lo que más me quedó al final: que las formas de volver a casa no son tan simples como uno cree. Sobre todo cuando creciste en un contexto como la dictadura, donde muchas cosas no se explicaban, no se hablaban y quedan medio suspendidas en la memoria. Volver a casa, en ese sentido, no es solo regresar, sino intentar entender cómo encaja todo eso con tu infancia y con la relación, a veces compleja, que terminas teniendo con tus padres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario