miércoles, 22 de julio de 2026

Reseña: El Amante Japones de Isabel Allende

 


Llegué a El amante japonés  de Isabel Allende porque era el libro que nos tocaba leer en el club de lectura en el que estoy. La verdad es que mi experiencia fue bastante meh. También reconozco que probablemente el momento en que lo leí influyó bastante: estaba con mucho trabajo, pasando varios días en terreno y, además, lo terminé leyendo bastante apurado. No sé si en otro contexto mi opinión habría sido distinta, pero lo cierto es que nunca logré conectar realmente con la historia.
Desde el principio me costó enganchar. El libro avanza constantemente entre el presente y distintos momentos del pasado, con muchos saltos temporales y varios personajes que, al menos a mí, terminaron confundiéndome más que ayudándome a seguir la historia. Hubo varias partes en las que sentí que me perdía y, cuando llegábamos a un nuevo flashback, me costaba volver a ubicarme. Al final terminé leyendo casi en piloto automático, sin esa necesidad de seguir avanzando para saber qué iba a pasar.
La historia comienza cuando Irina, una joven que empieza a trabajar en una residencia para adultos mayores, conoce a Alma Belasco, una anciana que poco a poco le va revelando distintos episodios de su vida. Así conocemos cómo Alma, una niña judía-polaca llega a Estados Unidos poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial para protegerla del avance del nazismo, y al tiempo termina formando una familia. Sin embargo, paralelamente desarrolla una relación secreta con Ichimei Fukuda, un joven de origen japonés cuya vida también queda profundamente marcada por la guerra. A través de ambos personajes, la novela recorre varias décadas y distintos momentos de sus vidas.
Creo que lo que más rescato del libro es la cantidad de temas que aborda. Habla sobre la inmigración, la guerra, la discriminación hacia la comunidad japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, la vejez, el amor, la homosexualidad e incluso el VIH. También me gustó la ambientación de época, que suele ser algo que disfruto bastante. El problema es que, en esta ocasión, ninguno de esos elementos logró atraparme lo suficiente como para emocionarme o hacerme sentir realmente involucrado con la historia.
Lo que menos me gustó fue justamente esa falta de conexión. Nunca sentí que el libro terminara de despegar y varias veces me pasó que seguía leyendo sin procesar demasiado lo que estaba ocurriendo. De hecho, cuando comentamos el libro en el club de lectura, mis compañeros mencionaban escenas y detalles que sinceramente ni siquiera recordaba haber leído. Ahí me di cuenta de que, más que un problema del libro, probablemente nunca logré involucrarme de verdad con la historia.
Aun así, lo recomendaría. Isabel Allende es una autora muy importante y entiendo perfectamente por qué muchas personas disfrutan tanto de sus novelas, para mi fue un pésimo primer acercamiento. Incluso no descarto volver a leer este libro en algún tiempo más, porque siento que el momento en que uno lee también influye mucho en la experiencia. Esta vez simplemente no fue mi libro. Por eso le doy un 2 de 5: no porque lo considere malo, sino porque nunca consiguió atraparme como esperaba.



Reseña de: Aristóteles y Dante se sumergen en las aguas del mundo - Benjamin Alire Sáenz

 

Llegué a Aristóteles y Dante se sumergen en las aguas del mundo de Benjamin Alire Sáenz con muchas ganas, porque la primera parte me había gustado mucho. La verdad es que este libro me pareció precioso. Al principio me costó un poco enganchar, pero más que nada porque la historia comienza exactamente donde termina el primer libro y ya había pasado bastante tiempo desde que lo leí, así que no recordaba muchos detalles. Afortunadamente, el propio autor va refrescando la memoria del lector de forma muy natural y, cuando ya logré volver a conectar con Ari y Dante, simplemente no pude dejar de leer y me demore como una semana en terminarlo.

 La historia sigue a Aristóteles y Dante ahora como una pareja formal, intentando vivir su relación adolescente dentro de una sociedad estadounidense de los años 80, marcada tanto por la crisis del VIH como por la homofobia de la época. Ambos pertenecen a familias inmigrantes mexicanas y deben aprender a desenvolverse no solo como pareja, sino también frente a sus familias, sus compañeros de colegio y un entorno que muchas veces les hace sentir que no tienen un lugar. Sin embargo, lo que más me gustó es que el libro nunca cae en el dramatismo gratuito. Todo lo contrario: Benjamin Alire tiene un tacto enorme para abordar estos temas y logra que la historia se sienta muy humana.

 Creo que lo que más destaco es la forma en que están construidos los personajes. Sentí mucha empatía por Ari y, en varios momentos, me vi reflejado en él. Es un personaje callado, reservado, que recién en su último año de colegio empieza a abrirse al mundo, a hacer amistades de verdad y a descubrir que quizás el lugar donde vive no era tan hostil como él siempre creyó. Dante, por su parte, sigue siendo un personaje muy sensible, artístico y profundamente humano. Igual que en la primera novela, las cartas, la poesía, la pintura y la introspección son fundamentales para entender cómo ambos procesan lo que sienten.

 Otro aspecto que me encantó fue el papel que tienen las familias. A pesar de tratarse de familias católicas y conservadoras de los años 80, el libro demuestra que el amor por los hijos puede ser mucho más fuerte que cualquier prejuicio o creencia. También encontré muy interesante cómo aborda la identidad mexicoamericana, el machismo y el sentido de pertenencia en la frontera entre México y Estados Unidos. Son temas importantes, pero nunca se sienten impuestos; forman parte natural de la vida de los personajes.

Hubo una parte que me gustó caleta y fue cuando todos los alumnos terminan enfrentándose a una profesora que era tremendamente racista. Lo más cuático es que la tipa tenía tan normalizados esos comentarios que ni siquiera era capaz de darse cuenta de que estaba siendo racista. Cuando los alumnos la enfrentan, en vez de hacer una autocrítica, ella termina sintiéndose la víctima, como si le hubieran faltado el respeto. Al final, entre todos prácticamente la terminan sacando del colegio y llega una profesora reemplazante que, en el poco tiempo que alcanza a estar con ellos, se gana el cariño de todos. Esa parte me pegó harto porque me acordé de varias veces en que tuve profesores que me hicieron sentir mal y nunca sentí que los demás me creyeran o me apoyaran. Acá fue todo lo contrario: hubo empatía, hubo unión entre los compañeros y, no voy a mentir, igual fue bien satisfactorio ver cómo mandaban a la chucha a una vieja qlia que no hacía más que dañar a sus alumnos (o en verdad siempre me ha gustado cuando las “figuras de autoridad” caen).

Hacia el final, la historia toma un rumbo mucho más emocional cuando la realidad de una perdida familiar golpea de cerca a Aristóteles y por consiguiente a Dante, obligándolos a crecer antes de tiempo. Ari se encuentra totalmente deprimido por su perdida y no puede encontrar consuelo ni en su pareja, ni su familia, menos en sus amigos, pero ahí estuvieron todos, al pie del cañón dándole su apoyo hasta que por fin Ari pudo salir del hoyo, asumo que en estos tiempos, hablar de psicólogos adolescentes era casi un tabú o en volá ni si quiera se tomaban en cuenta. Pero el libro nos da a entender importancia de tener una red de apoyo.

Hay otro punto que me marcó mucho, aunque siento que explicarlo con demasiado detalle sería entrar en spoilers. Me quedo con el desarrollo personal de ambos personajes y, sobre todo, con el momento en que uno de ellos tiene que irse y el otro queda con el corazón roto. Esa escena me pegó fuerte porque me vi muy reflejado y me acordé de cosas no tan buenas que me tocaron vivir, pero que también terminaron ayudándome a crecer como persona. En un momento de verdad pensé: "esta wea no puede terminar así". Me daba miedo que, después de todo lo que habían vivido, terminaran separados. Y me quedo con una frase muy buena para ese momento: "Tenemos asuntos sin completar. Quiero poder decir que hice mi parte. Sé que lo más probable es que Dante y yo sigamos cada quien su camino uno de estos días, porque estamos jóvenes. Pero creo que merezco decidir cuándo debería suceder ese cambio. Y mi voz dice: hoy no." Hermano, wn... qué jugado, quedé loco. (no me han querido ni una wea!!)

Si tuviera que ponerle algún pero, diría que me habría gustado conocer mucho más al hermano de Ari. Siento que era un personaje con muchos misterios y nunca terminé de entender por qué guardaba tanto resentimiento hacia su familia. Aun así, para mí eso no cambia el resultado final. Recomiendo muchísimo leer esta novela, pero sobre todo leer ambos libros, porque juntos construyen una historia preciosa. Creo que para muchos jóvenes LGBTQ+ puede significar mucho encontrarse con un relato donde el amor y la vida  no estan condenados al sufrimiento permanente y donde existe espacio para la esperanza. Es, sin duda, el mejor libro que he leído este año. Me hizo reír, me hizo llorar —sí, lloré—, me hizo recordar momentos de mi propia vida y, sobre todo, me hizo sentir acompañado. Le doy un 5 de 5. Alguien me dijo una vez que los libros llegan para encontrarnos, y siento que este llegó justo en el momento indicado.

domingo, 19 de julio de 2026

Mi vida los últimos 2 meses



A veces uno cree que está viviendo semanas completamente desordenadas.

Un día estás corrigiendo un informe técnico sobre biodiversidad. Al siguiente estás buscando la mezcla exacta para pintar un tono de piel al óleo. Después escribes un correo formal para reclamar un reembolso, lees un clásico de Orwell, investigas ceremonias medievales o intentas encontrar las palabras para despedirte de alguien que todavía te importa.

Parece un caos.

Pero con un poco de distancia descubrí que todas esas cosas tenían algo en común.

No estaba buscando respuestas distintas. Estaba haciendo siempre la misma pregunta.

¿Cómo vivir con un poco más de coherencia?

¿Cómo hacer bien el trabajo sin dejar que el trabajo te consuma?

¿Cómo querer a alguien sin dejar de quererte a ti?

¿Cómo aceptar el cuerpo que tienes mientras intentas cuidar el que quieres construir?

¿Cómo seguir aprendiendo sin perder la capacidad de sorprenderte?

¿Cómo crear algo bonito —una fotografía, un cuadro, un texto— en medio de semanas agotadoras?

Quizás crecer no consiste en tener una vida perfectamente ordenada.

Quizás consiste en descubrir que todas esas conversaciones aparentemente inconexas son, en realidad, distintas formas de intentar entender quién eres.

Y cuando miras hacia atrás, notas que no estabas cambiando de tema constantemente.

Estabas dando vueltas alrededor de la misma pregunta, observándola desde distintos ángulos.

Porque, al final, uno no busca tener una vida perfecta.

Busca una vida que tenga sentido.

miércoles, 1 de julio de 2026

Reseña:1984 - George Orwell


Llegué a este libro porque, como había comentado en otras reseñas, me propuse leer esos libros que se supone que uno debe leer en la enseñanza media y además, se trata de un clásico universal. George Orwell es un autor muy conocido y esta obra siempre aparece mencionada como una de sus mejores. Creo que eso no se debe solamente a que hable del totalitarismo o de la aventura de un héroe, sino porque termina reflexionando sobre la condición humana y, sobre todo, sobre el poder, el control del lenguaje, la manipulación de la memoria y la destrucción de la libertad humana. O, al menos, así lo interpreté yo.

1984 se llama así porque ese es el año en que se desarrolla la historia, pero, como ocurre en toda sociedad distópica, evidentemente no es el 1984 que todos conocemos. Aquí estamos frente a una sociedad completamente controlada por un partido político y con fuertes reminiscencias de la posguerra. Los países, tal como los conocemos, prácticamente ya no existen y hay tres grandes potencias que permanecen en guerra constante, no para conquistar territorios o recursos, sino porque la guerra es una forma de perpetuar la sociedad controlada en la que viven los personajes.

La historia sigue a Winston, un ciudadano que trabaja para el Partido, el cual tiene como líder a una figura llamada el Gran Hermano, de quien jamás se explica quién es realmente ni cómo llegó al poder. Más que una persona, representa al poder mismo, ese que mantiene a toda la población sometida a una dictadura que organiza cada aspecto de la vida y hace que las personas acepten como naturales cosas que, en realidad, les han sido impuestas. Ahí es donde entra Winston, porque no es un héroe ni un revolucionario, sino un hombre común que todavía conserva la necesidad de preguntarse qué es verdad y qué es mentira. Precisamente por eso termina convirtiéndose en un problema para el Partido.

De hecho, durante todo el libro me quedó la sensación de que el Partido no gobierna principalmente a través del miedo, sino mediante el control de la información y de la realidad. Las noticias cambian descaradamente de un momento a otro, existe toda una maquinaria dedicada a modificar la historia y hasta crean un idioma propio, la "neolengua", en el que desaparecen palabras y, con ellas, también las ideas que esas palabras permitían expresar. Al final, el lenguaje termina construyendo la realidad y la población está tan manipulada que ya ni siquiera imagina que pueda existir un mundo distinto al que le impone el Gran Hermano.

Dentro de todo este contexto también se desarrolla una situación que termina siendo más política que romántica: la relación entre Winston y Julia. En una sociedad completamente deshumanizada, su relación representa uno de los pocos espacios de humanidad, ya que el Gran Hermano prohíbe las relaciones románticas y solo permite el sexo con fines reproductivos. El Partido entiende que los vínculos afectivos generan una lealtad distinta a la obediencia absoluta, por lo que amar a otra persona termina convirtiéndose en un verdadero acto de resistencia.

También es importante considerar el contexto en el que Orwell escribió 1984. Europa acababa de salir de la Segunda Guerra Mundial y el auge de distintos regímenes totalitarios marcaba profundamente al continente. Más que atacar exclusivamente al comunismo soviético, se busca advertir sobre cualquier forma de poder absoluto, sin importar su ideología. Para ello recurrió a una distopía, es decir, una sociedad ficticia donde los problemas políticos y sociales de su época son llevados hasta sus consecuencias más extremas, como una advertencia sobre lo que podría ocurrir si ese tipo de sistemas llegaran a consolidarse.

A medida que la historia avanza, el libro se va poniendo cada vez más turbio. Aunque uno pueda imaginarse hacia dónde va el desenlace, leerlo igual resulta impactante, porque al final nadie gana y todo sigue exactamente igual. Orwell consigue transmitir una sensación muy amarga al demostrar que el Partido termina imponiéndose por completo, dejándome pensando en cómo el poder, la propaganda y la manipulación psicológica pueden quebrar la voluntad de una persona. Si les gustan los libros que siguen dando vueltas en la cabeza después de terminarlos, creo que 1984 es una lectura totalmente recomendable.

Al final, creo que el gran mensaje de 1984 es que sigue siendo una lectura completamente vigente, porque obliga al lector a cuestionarse cuánto de la información que recibe es realmente cierta y cuánto está condicionado por quienes tienen el poder. También recuerda que la libertad comienza cuando somos capaces de pensar, recordar, dudar y discrepar por nosotros mismos. Cuando una sociedad pierde esas capacidades, junto con la libertad de expresión y el acceso a una verdad verificable, empieza poco a poco a perder también su propia humanidad.

¿Qué queda de una persona cuando pierde la capacidad de pensar por sí misma?