Siempre he cargado con unos 10 kilos de más.
Hoy estar rozando los 96 kg me preocupa, no por estética vacía, sino por futuro.
Quiero llegar a los 40 con un cuerpo trabajado, fuerte, mamadísimo, y eso no se logra a medias.
Ejercicio hago hace años —literal más de 15—, pero esos 10 kilos nunca se van.
Así que ya no hay excusas: ahora sí o sí me pongo las pilas.
Retomo la dieta en serio, con constancia real.
Y si este año no veo cambios de verdad, voy a considerar otras opciones sin culpa.
Incluso médicas, si es necesario.
Ya basta de “hacer todo bien” y quedarme atrapado en el mismo cuerpo de siempre.
Esta vez no es por castigo, es por respeto propio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario