jueves, 18 de diciembre de 2025

KKAST

En Chile, la ausencia de una línea editorial verdaderamente neutra en los principales medios de comunicación —radio, televisión y prensa escrita— ha derivado en un ecosistema informativo ampliamente sesgado hacia la derecha. Durante cuatro años se construyó de manera sistemática un relato de crisis permanente, centrado en el supuesto colapso económico y el descontrol de la seguridad pública, pese a que los indicadores macroeconómicos y sociales mostraban una realidad distinta. Este contraste entre datos objetivos y discurso mediático no fue un error, sino una estrategia sostenida de instalación de miedo como herramienta política. esulta especialmente grave que, mientras este gobierno impulsaba las mayores mejoras en beneficios sociales y un aumento significativo del gasto en seguridad, dichos proyectos fueran rechazados reiteradamente por la derecha y el Partido Republicano. Sin embargo, ese antecedente fue omitido o deliberadamente invisibilizado por los medios. Ningún conductor, periodista o editorial asumió la responsabilidad de contrastar afirmaciones falsas emitidas por candidatos republicanos, normalizando la desinformación y renunciando al rol básico del periodismo: verificar, contextualizar y corregir. De este modo, no se disputó el poder en el terreno de las ideas ni de las propuestas, sino en la fabricación de una realidad paralela. A través de campañas digitales, publicidad pagada y mensajes simplificados —especialmente dirigidos a personas mayores— se consolidó un clima de temor que sustituyó el debate racional por la reacción emocional. Así, las elecciones no se ganaron por mérito programático ni liderazgo político, sino mediante la eficacia de una narrativa basada en la repetición de falsedades: “miente, miente, que algo queda”.

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